Historias sobre mi

La maternidad como camino

Mi hija tenía casi seis meses, y yo había tenido un día terrible, había discutido con mi marido, tenía problemas en mi trabajo y me sentía agotada.

Eran casi las 22:00 horas y Elena no se quería dormir, estaba inquieta, no lograba calmarla y finalmente comenzó a llorar desesperadamente. Hice todo lo que me habían contado y leído para calmarla y nada…nada funcionaba.

Desde mi desesperación me puse muy cerquita de ella, y comencé a llorar y le dije “hija no se que te pasa a ti, no se porqué lloras, pero yo te voy a contar que me pasa a mi…” Y le conté llorando y en palabras simples lo que me había pasado y porque me sentía como me sentía.

En ese instante pasó algo increíble. Ella se quedó en silencio, nos miramos mutuamente y luego cerró sus ojitos y se durmió profundamente.

En ese momento supe que ella me había entendido de alguna manera. Tiempo después mientras me formaba en temas de maternidad supe del poder de “la fusión emocional”.

Ella estaba sintiendo lo que yo estaba sintiendo, y solo cuando lloré, me calmé y le expliqué lo que me pasaba ella se sintió en calma y pudo dormir.

Creo firmemente que sólo podemos darle a nuestra hija, hijo lo que nosotras cultivamos internamente. No podemos darle algo que no tenemos disponibles para nosotras mismas. ¡¡Y esa es una excelente noticia!! Porque trabajando sobre nosotras mismas podemos ser más felices y al mismo tiempo dar mucho más a nuestros hijos, con mucho menos esfuerzo.

Ser madres es la oportunidad para ser más conscientes y felices.

Viajar me regalo nuevos ojos

Mi primer viaje sola lo hice a los 24 años. Me fui a Nueva Orleans a estudiar inglés y a partir de ese viaje nunca más he parado de viajar. He vivido en Francia, USA, Alemania y España y llego un momento en que mis amigos se sorprendían cuando estaba en Chile.

Lo que más me gusta de viajar es la posibilidad de conocer a personas distintas. Me gusta conversar con las personas locales, escuchar sus anécdotas, conocer sus rutinas, sus gustos. He tratado de aprender de todos ellos y eso ha desarrollado en mi la empatía y el valorar nuestras diferencias.

Cuando estudié mi magister en Francia, lo mejor fue que había 10 nacionalidades distintas en la sala de clases. ¡ Fue una tremenda experiencia !

Hoy vivo entre Chile y España. Estoy casada con un español, y sus frases, sus costumbres, su forma de mirar la vida enriquecen día a día la mía. Y yo la de él.

Yo era Rafaela carra!!

Amo bailar y me ha gustado de siempre, desde muy pequeña.

Cuando tenía 8 años bailaba imitando a Rafaela Carra (una cantante y bailarina italiana de los 80´s) y junto a otros niños que eran “mis chicos”, como ella llamaba a sus bailarines, preparábamos un baile durante todo el día y por la tarde lo presentábamos en un “escenario” en la acera de mi casa.

Con el tiempo ampliamos nuestros espectáculos, representé a Yuri y otras más, pero nunca dejé de bailar. 

Quise ser bailarina profesional y estudiar en el conservatorio. Pero no lo hice, porque la voz de mi padre diciéndome: “tienes que ser independiente económicamente” fue más poderosa que mi deseo de serlo. 

Sin embargo, sigo bailando en forma aficionada, y he integrado la danza de los 5 Ritmos en algunas de mis actividades con madres y mujeres profesionales